Las palabras, las quiero dichas, escritas, pintadas.
Las busco para que en la ausencia,
mi silencio no las invente desesperanzadas, tristes.
Quiero las de esa mujer maestra de las primeras,
que las calla caminando para librarme de dolor.
No sabe ella que es más dulce oirlas aunque duras.
Las tuyas no dichas, ojalá salieran como un río, rebosando mis oídos.
Me enamoran las que escribes para otros,
más esas anunciando que hacemos parte de la misma vida.
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